Luz tenue, tenue oscuridad.
Parece que tiene una máquina de escribir, donde ses arrebatan sus dedos, mínimos y delgados, gruesos de egoismo.
Afuera, llora el cielo, y sus lágrimas estallan contra la ventana.
Graznan sus uñas en la mesa, el describe la lluvia y la lluvia es escrita por él, nace poesía, quiere estar empadado, hay magistrales letras, divina comedia, un horror terminal, pero sigue seco. No quiere dejar escapar mínimo detalle de tan inspiradora y magnífica revolución celestial, divina.
Intranquilo enciende el cigarrillo y convulsiona sus ideas, sigue seco.
Es insoportable su indecisa manera de escribir, agrio silencio tristemente roto por su cuerpo omnipresente en la habitación, solo en la habitación; sigue seco.
sus saltan de ojos clavan en la hoja donde se desenvuelve su oda a la lluvia, donde su musa líquida le hace excitar. En su penumbra solo caben las llamas del estruendoso silencio de los lagos lunares callendo a la tierra. Sigue seco.
Desespera su cuerpo y decide gritar. En efecto gritó, mas nadie le oyó. Sigue seco.
decide abandonar sus letras, El individuo se desnuda y corre hacia la única puerta, que es casi invisible, solo existe ante ojos humanos.
está tremendamente feliz por que su cuerpo será testigo del etenero elixir de su magnifica lluvia, alfin serán unicos en sus respectivos mundos, libertad e ilusión en su corazón.
Se detiente ante la puert y le parece un inmenso umbral, teme no resistir al éxtasis de estar mojado, tal y como lo escribió, tan puro como lo soñó, tan seco de problemas.
gira la perilla con fuerzas bestiales y estrella la madera de su muro, su propiro muro contra la pared.
Hay charcos por doquier, demasiada luz lunar, luz azul.
No llueve.
No llora.
No llega.
Él llueve.
Él llora.
Él llega.
Se arrodilla limpio de ropajes sobre mojado suelo, se coge la cabeza y pide explicaciones a su cielo no tan suyo al parecer.
Se desvaneció su lluvia, y ni siquiera dejo el rocío como testigo de aquel crimen.
hay un auto que pretenede pasar por donde se despedaza nuestro hombre, toca su vocina y le despierta de la parafernalia suicida, se reincorpora y llega a la ventana, ella baja el vidrio y el le dice:
"pasa por el agua y ójame, quiero que me veas empapado, hecho agua y desnudo". ´
Ella refuta y el insiste.
algunos metros atrás se revuelca una bestia lista a correr, arranca y camina sobre el agua, salpicando enormemente a los presentes.
"se me derrite la piel cuando me tocas,
y es mi anhelo impotente ante tu rugir,
borras mis memorias , esas que nunca añoras,
Desespero, inconsiente espero, lluvia mía poder salir".
El hombre se moja y se decepciona de la humanidad.
