Valiente rostro, con nariz angosta de dolido zorro
Viene a festejar su peste, nos tiende su mazmorra
De su boca las hormigas, que muerden nuestros esófagos
En días de luna, aguarda a que le besen los antropófagos
Con los cabellos muertos, tiende sobre mi piel su tumba
Nosotros clavados yertos, en su amargo balbucear que zumba
Herida, con las alas verdes, de la caída rotas
Es una estatua erguida, honorable militar sin botas
¿Qué buscas prender con tu fuego hinchado?
Si soy lumbre, pero ardo apagado
Entre la tiniebla que confundes con la hoguera
Viviendo inútilmente tu ajedrez prospera
Tus babas volaron parcas, por el tiempo y por el aire
Hasta mi frente, arena blanca, envenenaste la barbarie
Desatando en cada aullido de tu hocico maquillado
El júbilo que produce, conocer al Diablo aniquilado.