25 jul. 2006

intento 11(relato patas arriba)

Las calaveras en el cielo estallaron en guerra, por que la luna, tan ramera ella, destrozó con su luz insípida y benevolente las excitadas partículas que nos separan del mar patas arriba. Son mínimas las partículas, solo basta con cerrar los ojos y callar nuestros desesperados gritos para oir el susurro que maulla ilusionado el dios de la locura, para oler con nuestros dedos la música que visualizan las estrellas en su vientre, barriga penetrada por mi soplidos de punta afilada fundidas en el acero que se rompe con el galopante amor y dispuesto a la batalla épica que nos narran los números.

Salió de su habitación, prendio la cama y se hechó a reir sobre su bombillo, se arropó de la caliente y lumínca noche y se despidió de ninguno antes del desayuno.

Nunca se durmió por que se había despertado dentro de el un monstruo incontenible, era desiquilibrante y era hermoso, lo era hasta que salió y se prostituyó en cada esquina de los corazones medicados de odio por siempre, se acostó con cualquier empleado de medio tiempo que le diera placer inhumano, el monstruo no quería amor, el era el amor, y escapó de el, murió dentró de el, y no sé como salió, ¿cómo carajos se escurrió la pasión si la habitación era la única de la que desconfiaba?

Desnudó de nuevo su corazón para así estar siempre dispuesto a recibir a su inapropiado pero interesante huésped.

Al dormirse soño que leía un canticuento terrorífico y que en el inodoro en el que se bañaba se silenciaban vocecillas picarezcas de alguien con otro alguien en la ducha. Se secó con pañitos húmedos y humectó su cara con la toalla, era verde como el fuego, y áspera como la seda.

El tenía afán de salir a la calle y fue por esto que decidió quedarse en casa y regalarse el placer de oler el periódico que proponía un documental de cocina útil para nada.

Apagó el televisor y tuvo que pensar.

Le pareció que gastaría toda la energía de su viaje pensando y salió a correr hasta que no estuviese tan agotado como lo estaba en aquella hora inexacta.

Abrió la casa y salió de la puerta, echò candado en lo jardines y regó la cerradura.

Miro hacia su interior y se percató de que el océano estaba patas arriba. Se le vino todo encima, el mar lo baño de su sequía absolutamente húmeda y murió por que resucitó. las estrellas que clavadas estaban en el suelo detuvieron su alma hasta el centro de la tierra hasta donde fuera seguidas del monstruo que había habitado en el.

Y así, con los arrecifes asoleando mi piel vestida de paño me dispongo a correr por entre las olas quebradizas que han producido el vaivén de los cometas.

Que aburrido que se acabe el cuento
De expresar al reves lo que yo siento
caminando aún con el monstruo que antes iba
te confieso de antemano, que tienes mi mar patas arriba.

3 comentarios:

ZitaN dijo...

Loco, el cuento confuso pero genial.
-En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.- J.B

Altazor dijo...

Carajo...me decía que jamás había visto tantas paradjas juntas ntre líneas.

Ese final en verdad me tramó...debería usar ese para lo que hablabamos.

Cote dijo...

:O ( disculpeme por mi absurda mania de utilizar en exceso los hptas emotincons :s )