16 ene. 2007

Starless

El fogón de su rostro, cada vez que se encendía, embrutecía la puntería de su infalible arma, de su misil intravenoso, extra venenoso: Su mirada.

Cada vez que diga que te soñé
Juega un poco, créame el amanecer
Derrámame la cena, el cielo helé
Juega un poco, desnúdame el anochecer.

La gélida lagartija ya nos besa
El llanto de tu condena, llora, cesa.
Flébil lamento urbano de caderas incesantes
La aurora se apagaría, por favor no cantes.

Grita cuando te acose la ausencia
Usa el cerillo, incéndiate la piel
Sé fuerte, congélame tu esencia
De nuevo bésame, no a él.

4 comentarios:

gnomo' dijo...

Hola Papa, este no me gusto tanto, como muchos de los anteriores.

Natalia dijo...

Te vas a quemar la pertañas corazòn, pero sè que es imposible evitarlo.

"Alguien" querido me dijo:
No juegues con fuego que el corazòn es de paja.
pero ni yo le hice caso

Paola Andrea Fernàndez dijo...

Siempre he pensado que el deseo no es lo que ves sino aquello que imaginas...y tu imaginacion da mucho que desear...!

Gracias por robar mi aliento por unos segundos.. aquellos segundos en que leo tu alma...
sabes? te he extrañado..!
TE QUIERO. Y TE FELICITO POR SER..


¡..CARPE DIEM..!

jose dijo...

Esta mas dulce y, aun asi, crucial y vertigiono , tambien cartilaginoso, como nunca. Que bien que halla encontrado y reconocido una voz para vestir su interior.