31 may. 2008

Gema Ceta

Adriana es el pulso, su dedo herido mancha de sangre la onda, su pulso me conmociona. Camila ha roto sus martillos, ensordeció. Esto lo sé pues he dicho ya las súplicas con distintos trajes. El pulso vive en una cama de agua frente al pecho y voces desarmadas de Adriana. Pedro y Jorge discuten sobre la humillación; ES SUFICIENTE. Su danza deslizada ha aplanado las partes de la mano. Espero llegar pronto a casa, escurrirme en la habitación y bajo la piel de la serpiente dejar que el pulso de Adriana me paralice. Camila tiene uan várice, Pedro ha relatado con detallesu expiación, ha hablado del amor y todo me lo he creído.. Regresa el pulso, el origen se ha inmutado, la partícula ha explorado. Alguien exigue a Adriana que se calme y ella hunde su rostro en la cama de las sombras circundantes, en la superficie malévalo, bajo su vapor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y es que yo no se donde encontrar EL pulso que no me refracte, en que frecuencia debo vibrar para que no exista interferencia, indiferencia. que alguien me diga que me calme..