25 dic. 2006

A veces cuando soy el cielo

A veces cuando soy el cielo, me gusta demorar el amanecer, para aquellos que tienen que levantarse y correr, para a esos que tienen afán de todo, menos de amar.

Para ti, para que no se te sequen las lágrimas, para ti que te descalabras los ojos en la ventana, Es hora de graparlos cariño, es hora de que sean hermosos una vez más.

A veces no me gusta amanecer, porque no encuentro razón para hacerlo.

Y cuando se me da la gana, no brillo, porque los humanos de buenas manos, ya brillan más que yo.

Hoy no amaneceré para que el canto del gallo no te levante, y te veré toda la noche, ahora eterna con mi consentimiento.

Mañana no amaneceré para que todos vean su cigarrillo rojo, quemado, rostizado, nocturno, demasiado corto a veces.

No amaneceré el martes, porque estoy enfermo, incapacitado, con dolor.

El miércoles me toca por que es tres y la gente, la noche le da estrés.

El jueves barra libre en el cielo.

El viernes…Los viernes no me gusta ser el sol, porque no te puedo tocar sin quemarte, no puedo vivir en la tierra y fumar y beber, todo es tan caliente, tan amarillo.

El sábado.

Solamente muero los domingos, pero ya nunca me siento bien.

A veces sólo amanezco para que vivan los árboles, a veces para que vivas tu, y en consecuencia viva yo.

A veces cuando soy el cielo, me gusta llorar, y mojarte.

A veces cuando soy el cielo, me gusta gritar y asustarte.

A veces cuando soy el cielo, me gusta autodestruirme y caerme entero sobre ti.

A veces cuando soy el cielo, me gusta mirarte y soplarte, consentirte el rostro.

A veces cuando soy el cielo, me gusta enfriarme, para que me hable y me digas: Cielo, nene, deja salir el solecito.

A veces cuando soy el cielo, me gustaría ser el mar, y ahogarme en el amar.

A veces cuando soy el cielo, soy todos.

A veces cuando soy el cielo, no soy nadie.

A veces cuando soy el cielo, quisiera ser una hormiga, para que me pises.

A veces cuando soy el cielo, me gusta callarme, para oírte respirar, para oírte sufrir, para que tus gritos se pierdan en mi infinidad y se te pase el dolor, y te caigas dormida en una nube de glucosa púrpura, para romper el gemido constante del tiempo a través de los ojos rotos de los arbolitos de cualquier parque. Para amarte. Para armarte y desarmarte de un soplido. De un ronquido después del amor.

A veces cuando soy el cielo, me gusta suplicar ser un humano, o por lo menos un fantasma para empañar mis lentes con tu aliento, dormir juntito en las olas que yo caliento.

A veces cuando soy el cielo, me gusta nevar, en el desierto.

3 comentarios:

Natalia dijo...

A veces cuando soy el cielo simplemente lloro, porque alguien me dice que me ama.

y cuando no soy el cielo me siento a llorar... porque mi cielo esta roto.

Te quiero corazòn

jose dijo...

Santiago, amo el cielo, aunque no quiero serlo, siempre disfruto mas con los anti heroes, que se invierten y escuchan a las palomas gimotear en el alfeizar y de ahi revientan en cielo que lo revolotea todo, hasta las estrellas, entonces caen meteoritos y se hunde la Antaltida, y todos nos vamos a explorar los caminos en los que se bifurca el alma, y hay globulos rojos y los antiheroes los persiguen y agarran si tocarlo el corazon.

laura dijo...

es muy hermoso...
el cielo muestr loque no alcanzamos a ver..
es el espejo de el ser...
asi lo veo yo..
y si puedes ser el cielo para no dejernos ir, me alegra mucho...
ya que eres el cielo ojala nos enceñes un poco de tu belleza!!
si lloras llora intensamente y refresca nuestro afan pero no sufras bella alma...
llora de felicidad por vera tu nena que quieres...
te quiero santi ojala pueda seguir leyendo mas de tus ideas locas y enamoradas de ser!!